Diario de una mujer imperfecta: Teresa Candal.

mujer imperfecta

De un tiempo a esta parte he comenzado a creer en la existencia de ángeles; evidentemente, no como seres alados venidos de otros mundos, sino como personas que irrumpen en tu vida para mejorarla y acompañarte, durante más o menos tiempo, en el camino de la vida.

Teresa Candal, mi Teruca, llegó en un momento raro de mi vida, tanto a nivel interior y personal como laboral. Yo había comenzado a practicar senderismo como vía de escape a todos mis conflictos y con ello, no sólo había descubierto que me encantaba esta actividad y todo lo que ello suponía a nivel físico y anímico, sino que además me dio la posibilidad de conocer a gente maravillosa, ángeles, con la que descubrí otra manera de ver la vida.

Conocer a Teruca y compartir con ella la experiencia del camino nos llevó a fraguar una amistad intensa, sincera y real. Me encontré con una mujer sencilla y risueña, amante de los pequeños detalles del cada día y capaz de llevar sus sueños hacia la realidad. Teresa, la pintora, se convirtió en mi querida Teruca…

“Creo que mi vida ha estado marcada por varias cosas: la presencia/ausencia de mi madre, los continuos cambios de domicilio (divorcio de mis padres, mudanzas a otros sitios)y la subsiguiente sensación de desarraigo y falta de confianza en mí misma y en mi talento, lo que me hizo vivir una vida que no era mía, pero que seguía los cánones establecidos. Aunque yo siempre sentía que tenía que estar en otra parte.

Empecé Bellas Artes con mucha ilusión pero me decepcionó mucho el planteamiento de la Facultad y de gran parte del profesorado. Esto me creó muchas dudas de si estaba haciendo lo correcto, porque el aprendizaje que esperaba no llegó.

Al acabar la carrera hice el C.A.P., pensando en preparar oposiciones pero allí, rodeada de gente de 24 o así, me dio pena que en nuestra juventud, en lo mejor de la vida, todos pensásemos en un puesto fijo en vez de intentar comernos el mundo, por así decir…

Cogí las maletas y me fui a Londres. Y allí conocí a gente, y aprendí mucho de como funciona el mundo. Seguí con mis dudas sobre mi faceta artística, y decidí incorporarme al mundo de los adultos, oficina, sueldo, alquiler, coche…

Hasta que en 2008 me operaron de un mioma. Estando de baja empecé a pintar otra vez tomándolo, quizá, como una especie de terapia. Pintaba los fines de semana y en mi tiempo libre. Empecé a buscar sitios para exponer y pintaba y pintaba. Algo dentro de mí había cambiado y me decía que eso era lo que quería hacer. No había sido una operación grave, pero sentirme  en la cama de un hospital, dependiente, cuando yo siempre he sido capaz de hacer de mi capa un sayo me hizo ver que la vida era mucho más fácil de lo que yo me la estaba montando. Quieres algo y lo haces. Los resultados no son inmediatos y eso te provoca momentos de incertidumbre. Sin embargo, no he mirado atrás desde entonces”.

Teresa Candal expone actualmente en el Club del Mar de San Amaro (A Coruña) hasta el 30 de marzo, y en “Nosoutras”, exposición colectiva y multidisciplinar en el MIHL de Lugo del 7 de marzo al 4 de mayo. Los que no tengáis la suerte de conocerla, podréis intuirla a través de su maravillosa obra dedicada, casi por completo, al hermoso arte de ser mujer.

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