Eres vino.

El fuego y el vino habían hecho su trabajo. Dar calor. Y el calor se convirtió, de nuevo, en fuego, y el vino recuperó su esencia y se transformó en placer. El placer de vivir, de desear, de sentir. De sentir el calor.

vino

Y aquel vino se convirtió en liturgia y el calor en madrugada.

Al despertar, él ya no estaba allí. Pero Bella ya se lo había bebido.

Amanece. Hace calor.

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